La economía japonesa está de regreso

Puerta-Otorri-en-MiyajimaDespués de poco más de dos décadas de estancamiento, el consumidor japonés está liderando un repunte notable en la economía japonesa. El consumo fue un gran motor de crecimiento para Japón en la década de los 80 y parte de la década de los 90.

Sin embargo, este boom económico contribuyó a la gestación de una burbuja en los mercados accionarios y de bienes raíces que, al reventar, devastó al consumidor japonés y provocó estancamiento de más de dos décadas en Japón.

Cuando el Banco Central de Japón decidió subir las tasas de interés para controlar la burbuja, el sector privado y los bancos entraron en una crisis de solvencia que obligó al gobierno nipón a efectuar un rescate del sistema bancario e implementar una serie de estímulos fiscales que deterioraron las finanzas públicas de Japón de manera significativa (el superávit público de 2.4% en 1989 se convirtió en un déficit superior a 10% para 1998).

Las decisiones de política monetaria contribuyeron a la terminación de la burbuja bursátil e inmobiliaria, pero también exacerbaron la crisis de solvencia del sector privado japonés, obligando al gobierno a efectuar un rescate del sistema bancario.

Esta situación provocó una carga en las finanzas públicas, de la cual Japón no se ha podido recuperar. De tener un superávit público de 2.4% en 1989, Japón pasó a tener un déficit de 10% en 1998, cifra muy similar al actual. Posteriormente, el Banco Central de Japón redujo las tasas de interés a cero en un intento para reactivar el crédito y el consumo.

Sin embargo, cuando esto ocurrió, los patrones de consumo e inversión del sector privado habían cambiado de tal manera, que la economía interna se ha estancado un entorno de crecimiento prácticamente nulo.

Sin embargo, ante la falta de espacio de maniobra para utilizar herramientas de política fiscal, el Banco Central de Japón y el nuevo gobierno del primer ministro Shinzo Abe han implementado un cambio radical en la política económica. El eje central de este cambio ha consistido en tomar una página del manual de la Fed, aumentando de manera considerable la intervención del Banco Central en la economía mediante inyecciones masivas de liquidez.

El resultado ha sido un repunte importante en el valor de algunas clases de activos, principalmente en el mercado accionario, donde el Nikkei ha tenido un incremento de 28.5% en tan sólo 4 meses, llegando a su nivel más alto desde justo antes de la crisis del 2008.

El nuevo objetivo del Banco Central y del nuevo gobierno japonés es claro: estimular el crecimiento y reducir el valor real de la deuda pública a través de una mayor inflación, buscando revertir la trayectoria del déficit público como porcentaje del PIB, la cual, algunos expertos anticipan podría llegar a 20% en ausencia de crecimiento en los próximos años.

Esta occidentalización de la política económica japonesa está empezando a tener ciertos resultados. Japón podría crecer cerca de 3.1% en la primera mitad del año y las encuestas de sentimiento del consumidor están en su nivel más alto desde el 2007.

joaquinld@eleconomista.com.mx

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