Destino Brasil 2014: analizando a Japón

Jap__ns_649771106Cuando Masashi Nakayama marcaba en tierras francesas el primer gol en la historia de la selección japonesa en una fase final de la Copa del Mundo allá por 1998 no existían demasiados motivos para celebrarlo. Los nipones eran últimos de grupo, tenían ya las maletas listas y el tanto ni siquiera resultaba suficiente para arañar un triste empate con otro debutante, Jamaica.
La ampliación por parte de la FIFA del número de equipos que disputaban la fase final en Francia 98 facilitaba la participación de países que hasta entonces no sabían lo que significaba formar parte de la gran fiesta del fútbol de selecciones. Lo cierto es que desde entonces el crecimiento de los Samurais ha sido lento pero constante hasta el punto de convertirse en la principal potencia asiática del momento. De no acudir a ninguna fase final antes de 1998 ha pasado a convertirse en un fijo, superando poco a poco barreras que le obligan a plantearse un nuevo reto para Brasil 2014: alcanzar los cuartos de final.

En verano de 2010 Alberto Zaccheroni tomó el testigo de Takeshi Okada como seleccionador. El objetivo inmediato de ganar la Copa de Asia de 2011 se cumplió y la próxima parada se sitúa en Brasil. Con la clasificación virtualmente conseguida a falta de dos partidos los esfuerzos se centran en preparar la Copa Confederaciones como paso previo al mundial. Zaccheroni propone habitualmente un 1-4-2-3-1 aprovechando las características de sus peones, que obviamente difieren bastante de las que venía manejando en los grandes trasatlánticos italianos. El futbolista japonés ha mejorado en los últimos años en cuanto a condición física, si bien continúa presentando carencias importantes en este sentido, al menos comparado con el futbolista tipo de Europa o Sudamérica. También existe un déficit importante en cuanto a regate. No es la gambeta el recurso que mejor dominan los orientales, sea por genética o por falta de trabajo en las categorías de base. Es por eso que Zac plantea un estilo Samurai basado en el buen trato de balón, fútbol al primer toque y rápidas combinaciones en zona de tres cuartos. Todas las acciones niponas en ataquen desprenden un marcado aroma colectivo. Es un tipo de juego característico del futbolista oriental pero a la vez distinguible del practicado por otras selecciones del continente.

Análisis individual

La portería presenta un buen guardián con Eiji Kawashima (Standard Lieja).

Sin ser un superclase acostumbra a brindar actuaciones sobrias, sacando incluso balones de cierta dificultad bajo palos. Muestra carencias en el juego aéreo pero lo habitual es que detenga casi todo lo parable. Aguarda su turno en el banquillo Shuichi Gonda (F.C. Tokyo), que con 24 años ya ha debutado con los Samurais y en el futuro deberá confirmar las buenas sensaciones que ofrece en su liga.

El centro de la zaga permanece invariablemente gobernado por Maya Yoshida (Southampton) y Yasuyuki Konno (Gamba Osaka). No suelen cometer errores de bulto si bien les cuesta anticiparse al punta rival, sufriendo lo suyo ante arietes físicamente poderosos. Pero Zac confía plenamente en ellos y solo se quedan fuera del once ante sanciones o problemas físicos. Para esos casos cuentan Masahiko Inoha (Jubilo Iwata) o Hiroki Mizumoto (Hiroshima).

La movilidad de Kagawa debería mezclar muy bien con el fútbol vertical de Honda

En el lateral derecho dos son las opciones. Hiroki Sakai (Hannover) se viene consolidando como titular gracias a sus características ofensivas. Mucho recorrido –sus 22 años le permiten subir y bajar durante los 90 minutos- y gran capacidad para asociarse generando superioridades por banda. Mientras Atsuto Uchida (Schalke) exhibe un perfil más moderado. Exige menos trabajo que Sakai a sus compañeros centrales y centrocampistas en las coberturas ya que sus subidas por banda son mucho más calculadas.

No se prevén en cambio dudas en cuanto al lateral izquierdo.

Yuto Nagatomo (Inter) se mantiene como dueño de la plaza por derecho propio. Quizás el futbolista más desequilibrante de los nipones, su potencia le permite desbordar en espectaculares arrancadas. Sin duda una de las armas más poderosas de los Samurais para penetrar en las defensas rivales. Cuando Nagatomo alcanza la línea de fondo suele mantener la cabeza fría y escoger una opción que comprometa la integridad del marco rival. Para cuando Yuto no esté disponible Zaccheroni maneja otra alternativa, su nombre es Gotoku Sakai (Stuttgart). Sin parentesco con el lateral derecho titular, su condición de ambidiestro le permite ejercer de comodín también para la otra banda. Prometedor futbolista, sus excelentes centros medidos con ambas piernas se presentan como su mejor aval, si bien todavía está verde.

Pero si algo se puede considerar característico en la Japón de los últimos años es el doble pivote. Yasuhito Endo (Gamba Osaka) y Makoto Hasebe (Wolfsburgo) imprimen su sello a base de distribución sencilla pero efectiva.

Pases en corto tratando de enlazar defensa con línea de tres cuartos componen el grueso del contenido de su fútbol. Como contrapartida sufren mucho cuando el equipo tiene que correr hacia atrás, les cuesta un mundo cometer faltas tácticas y también tapar agujeros originados por las subidas de los laterales. Son futbolistas que visten de frac y a los que les resulta muy difícil lanzarse al barro, lo que provoca una de las grandes carencias de esta selección: la falta de un futbolista verdaderamente importante a la hora de realizar trabajo sucio. Esto lo puede solventar parcialmente Hajime Hosogai (Leverkusen) pero supone renunciar a un futbolista de ataque, algo a lo que no parece dispuesto Zaccheroni de inicio. Es por esto que Hosogai únicamente cuenta para los segundos tiempos, con la idea de suplir a Endo o Hasebe o bien de conformar un 4-3-3 más rocoso que permita enfriar el partido.

Para la línea de 3 que juega por detrás del punta viene contando mucho últimamente como titular Hiroshi Kiyotake (Nuremberg). Específico de banda derecha, no desborda individualmente si bien participa mucho a la hora de combinar y generar superioridades en su zona. En el reciente enfrentamiento con Jordania incluso jugó en banda izquierda colocando muy buenos centros a los puntas. Por carril central suele aparecer Keisuke Honda (CSKA Moscú), faro del equipo en su versión ofensiva y con total seguridad el jugador con más mordiente. Se esperan maravillas de su sociedad con Shinji Kagawa (Manchester United), que arranca desde la izquierda. La movilidad de Kagawa debería mezclar muy bien con el fútbol vertical de Honda, aunque por distintas circunstancias no han podido jugar mucho juntos últimamente.

El cuarto candidato a titular en esta línea es Shinji Okazaki (Stuttgart), muy incisivo por cualquiera de las dos bandas y siempre con la portería rival en mente. Su condición de diestro le favorece más para jugar como extremo derecho, mientras que por la otra banda se muestra más útil a la hora tirar paredes rápidas y orientarse para buscar el disparo con su pierna buena. Con los cuatro a pleno rendimiento y si atendemos a instinto asesino lo lógico es que se quede Kiyotake en el banquillo. Pero si se buscan centros medidos desde la banda entonces es posible que el excluido sea Okazaki o incluso Kagawa. Mucho ojo a esta línea de tres cuartos nipona porque su nivel ha crecido en los últimos años y puede dar que hablar en Brasil. Los suplentes, eso sí, todavía no ofrecen suficientes garantías. Kengo Nakamura (Kawasaki Frontale) viene de vuelta con sus 32 años y no puede mantener el nivel de sus compañeros durante 90 minutos. Takashi Inui (Eintracht Frankfurt) aparenta buenos fundamentos con el balón pegado al pie pero su experiencia todavía resulta escasa. Y Yuki Otsu (Venlo) se muestra habilidoso si bien apenas acaba de debutar con la selección en un reciente amistoso contra Canadá. Mucha juventud y posibilidades por delante pero todavía ninguna alternativa suficientemente contrastada a los cuatro que realmente cuentan en la actualidad para Zac y que le ofrecen un buen abanico de recursos en ataque.

Como único delantero juega casi siempre Ryoichi Maeda (Jubilo Iwata), que no solo es la referencia arriba sino que también interviene a la hora de la elaboración. Lástima que no sea un gran goleador, sus cifras anotadoras no asustan precisamente. Mike Havenaar (Vitesse) figura como segundo en la lista de Zaccheroni, es alto y un pelín desgarbado, dejando su manejo de balón con los pies bastante que desear. Ofrece un contrapunto interesante al tipo de fútbol habitual de los nipones si lo que se desea es buscar un estilo más directo, alternativa que deberá valorar en el próximo año el seleccionador. En la lista de futuribles también aparece Takashi Usami (Hoffenheim) de 20 años, con buena prensa pero todavía en período de formación.

Funcionamiento colectivo

Japón es un equipo acostumbrado a llevar la iniciativa del juego ante rivales asiáticos (a la derecha uno de los posibles onces basado en un 4-2-3-1 sin Kagawa).

La dupla Endo-Hasebe suele imponer su criterio y es por eso que los Samurais sufren bastante cuando se enfrentan a potencias de otros continentes que les conceden menos posesión de balón. Ambos buscan enlazar con otro futbolista de ataque, especialmente Keisuke Honda. Si la pareja de mediocentros disfruta del esférico se activarán los laterales, siempre dispuestos a colaborar en fase ofensiva. Ahí es clave Nagatomo, y no es infrecuente que un buen número de goles nazcan de una de sus arrancadas. Honda y Kagawa también deberán asumir galones, si intervienen mucho en el juego será un muy buen síntoma. Sus pases cortos buscando paredes o desborde de los laterales son básicos para poder llegar a gol. Kiyotake también participa en las combinaciones y aporta un plus en cuanto a centros desde banda, Maeda y sobre todo Havenaar disfrutan de más opciones de remate por arriba si juega el del Nuremberg. Okazaki en cambio tiene más gol, se entiende muy bien con Honda y resultaría extraño verlo fuera del once porque precisamente gol no le sobra a esta selección. El planteamiento básico de Zaccheroni siempre incluye un punta puro como Maeda pero la opción de situar a Honda como falso nueve ya ha sido utilizada en más de una ocasión por el italiano.

De la capacidad que demuestre el equipo para utilizar el primer toque dependerá en gran medida el éxito defensivo si no se quiere dar un par de pasos atrás

Pero si algo caracteriza a Japón cuando tiene la pelota es su fútbol de pase corto y al primer toque. Muy pocas veces se ve un pelotazo de un central, ni siquiera un desplazamiento en largo de los mediocentros. Un cambio de orientación no viene mal para desatascar de vez en cuando pero es un recurso que no parece ir con ellos, son futbolistas con fe en su estilo y ciertamente no les ha ido mal hasta ahora.

A la hora de defender se vislumbran bastantes más problemas. La contundencia defensiva no es la mejor virtud del doble pivote e incluso los centrales tienen problemas para ganar las disputas. Tanto para replegarse en estático como para detener contragolpes rivales los Samurais muestran debilidades. Esto obliga también a la línea de volantes a hacer un esfuerzo extra en la ayuda a sus compañeros, lo que resta fuerzas para atacar.

Es por eso que Japón deberá buscar más defender con la posesión del esférico, algo asumible en su continente pero que se antoja realmente complicado ante Brasil, Francia o España, por poner ejemplos de selecciones con iniciativa. De la capacidad que demuestre el equipo para utilizar el primer toque dependerá en gran medida el éxito defensivo si no se quiere dar un par de pasos atrás. En este sentido cabe destacar la opción del 4-3-3 con Hosogai por delante de la defensa (a la izquierda como muestra de disposición más conservadora) que posiblemente resulte muy útil en Brasil si no es posible llevar la voz cantante. También se prevén dificultades ante equipos con fútbol aéreo, nunca fue este el punto fuerte de los orientales y Japón no es una excepción.

Con todo la selección japonesa se está ganando poco a poco el respeto de sus rivales y para nada se le puede considerar ya una comparsa, como sucedió allá por 1998. De hecho nadie se sorprendería de verlos superar la fase de grupos y competir de tú a tú en las eliminatorias contra países con mucha más tradición mundialista. El trabajo de Alberto Zaccheroni está dando buenos resultados, siempre ofreciendo oportunidades a gente joven, varios de los cuales ya tuvieron la ocasión de participar en los Juegos Olímpicos de Londres. Queda más de un año para la fase final y las cosas pueden cambiar pero ahora mismo la sensación es que estamos ante la mejor selección asiática y un firme candidato a disputar los cuartos de final en Brasil. Extremo Oriente aguarda que sus Samurais escriban en Sudamérica un capítulo inolvidable para las generaciones venideras.

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